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El tejido óseo está formado por una malla tridimensional de fibras de colágeno que conforman el hueso y le aportan elasticidad y resistencia. En la infancia, las sales de calcio se adhieren a esta estructura de colágeno aportándole consistencia y dureza.
Durante toda nuestra vida, el tejido óseo está sometido a un proceso constante de destrucción y regeneración por parte de células especializadas. Cuando este equilibrio se rompe, la malla de colágeno se degrada y pierde espesor. Como consecuencia, las sales cálcicas no disponen de un buen entramado de fibras de colágeno donde fijarse y su concentración en el hueso disminuye. Como resultado, la densidad ósea se reduce y el hueso se vuelve poroso y se fragiliza, dando lugar a la osteoporosis.
La osteoporosis es una de las enfermedades óseas más extendida. Generalmente se presenta a partir de los 50 años, siendo mucho más frecuente en mujeres que en hombres, debido a que en la mujer, la disminución de los niveles hormonales, ligada a la menopausia, acelera los procesos de degradación del tejido óseo, con lo que empiezan antes. Es una enfermedad grave pero silenciosa porque no provoca dolor, ni el enfermo es conciente de padecerla, a menos que no se haya sometido a una densitometría. Sin embargo, esta pérdida de masa ósea origina una menor resistencia del hueso, que acaba provocando fracturas del cuello del fémur, de los huesos de la muñeca o de las vértebras.
Hasta hace poco, la prevención de la osteoporosis a través de la alimentación se basaba únicamente en suplementar la dieta con sales cálcicas, pero cada vez se está haciendo más evidente la inutilidad de aportar un suplemento de calcio al organismo cuando éste no dispone de un buen entramado de fibras de colágeno donde fijarlo (pensemos en cuan elásticos y resistentes son los huesos de los niños, a pesar de que aún no están totalmente calcificados). De hecho, tomar sales cálcicas en exceso cuando el hueso no dispone de una matriz de colágeno suficientemente densa para fijarlo, puede provocar problemas de salud por acumulación de estas sales en arterias o riñones. En estos últimos años, se han llevado a cabo estudios científicos que demuestran que tomar diariamente colágeno predigerido (hidrolizado de colágeno) puede contribuir a aumentar la densidad ósea, retrasando la fragilización del hueso (ver apartado “Estudios científicos”).
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Nutre y protege los huesos
