Sobreentrenamiento...¿Cuándo darnos cuenta?

Si de vez en cuando te preguntas “¿Qué me pasa?”, “¿Por qué no mejoro?”, “¿Por qué no pierdo peso si hago deporte?”, “¿Por qué estoy cansad@?”… es importante que leas este artículo: encontrarás las respuestas.

La palabra común en todas ellas suele ser sobreentrenamiento; fatiga acumulada que nos condiciona, tanto física como mentalmente, y que puede afectar a cualquier persona. 

¿Pero cómo llegamos al sobreentrenamiento? A través del exceso de volumen, de intensidad y de carga de entrenamiento, junto con el deseo de querer llegar a todo, cumplir un objetivo y, además, compaginarlo con nuestra vida laboral y personal.

Además, en estos casos suele haber también falta de descanso y una alimentación alterada a causa del estrés. 

¿Cuáles son algunos de los síntomas que puedes tener?

  • Disminución precipitada del rendimiento.
  • Cansancio general y diario.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Dolores de cabeza permanentes.
  • Pérdida o aumento de peso.
  • Desequilibrios hormonales en la mujer.*
  • Dolores musculares y molestias en tu práctica deportiva.
  • Alteración de la frecuencia cardíaca.

Algunas causas que pueden llevarnos al sobreentrenamiento:

  • Excesivo trabajo físico y mental.
  • Falta de descanso.
  • Alimentación desequilibrada (por lo general buena alimentación, pero periodos con ingestas desmesuradas por ansiedad pueden llevar al desequilibrio y bloqueo físico).
  • Problemas personales.
  • Falta de tiempo para uno mismo (en este aspecto no cuenta el tiempo dedicado a entrenar, aunque este nos siente bien).

¿Cómo se puede prevenir? 

  • Chequeo médico cada ciertos meses para comprobar que todo esté ok. 
  • Prueba de esfuerzo una vez al año para asegurarnos que no hay ningún peligro para la práctica deportiva.
  • Entrenamientos personalizados, junto con alimentación guiada, siempre por profesionales.
  • Descanso REAL: los músculos necesitan descanso para su recuperación y regeneración. 

¿Qué hacer en caso de notar algunos síntomas? 

En primer lugar, disminuir la práctica física y priorizar el descanso. Si pasados unos días o semanas los síntomas persisten, acude a un especialista para evaluar tu estado físico, hormonal y psicológico: 

  • Chequeo completo.
  • Gestión de emociones con algún tipo de terapia.
  • Medicina china como alternativa y/o complemento, ya que relaciona nuestros órganos internos con nuestras emociones.

Llevar al límite nuestras posibilidades debilita nuestro sistema inmunitario, así que si notas la presencia de cansancio sin haber hecho un esfuerzo justificado, si tienes falta de apetito o por el contrario ansiedad por comer, para, escucha tu cuerpo y frena durante una temporada hasta que vuelvas a sentirte bien, a ser tú. 
 

*Información obtenida al vivir una situación de este tipo, pero en ningún caso lo hago desde la palabra de un profesional médico. Podría no ser tu caso. Acude siempre a un profesional para asegurarte. 
El aumento de peso puede venir derivado del estrés. El cortisol es la hormona del estrés que nuestro cuerpo produce ante situaciones de tensión para ayudarnos a enfrentarlas. En su justa medida es positivo para cumplir objetivos pero, a grandes niveles, puede perjudicar nuestra salud. Por el contrario, tenerlo bajo también puede ser perjudicial. 
El cortisol provoca el aumento de insulina, y el aumento de estos niveles puede desencadenar que nuestro cerebro reclame más ingesta, especialmente de dulces e hidratos y, como consecuencia, que haya un aumento de grasa. 
 

 

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