Durante años se ha dicho que hacerlo provoca artritis o que desgasta las manos, pero los estudios científicos han ido desmontando esa idea. En este artículo vamos a ver qué ocurre realmente dentro de tus articulaciones cuando las haces sonar, qué dice la evidencia sobre los posibles efectos a largo plazo y cuándo conviene prestar atención.
Si tienes este hábito o alguien cercano lo practica con frecuencia, aquí encontrarás información clara, fiable y útil para comprender si existe o no un riesgo real. Y sobre todo, qué señales debes observar para saber si algo no va bien.
Es malo crujirse los dedos: ¿qué ocurre realmente en la articulación?
Crujirse los dedos no daña los huesos ni el cartílago. El sonido que oyes es producto de un fenómeno físico llamado tribonucleación. No se rompen estructuras ni hay fricción interna: simplemente se forma una burbuja de gas en el líquido sinovial cuando disminuye la presión dentro de la articulación.
Este hábito genera muchas dudas porque parece agresivo o fuera de lo normal, pero no hay señales clínicas de que afecte la articulación en personas sanas. Saber cómo funciona este mecanismo ayuda a entender por qué el chasquido es inofensivo y cuándo puede haber motivos reales para preocuparse.
¿Por qué suenan los nudillos al crujirse los dedos?
El sonido viene de una burbuja de gas que se forma, no de huesos que se mueven o se dañan. Cuando estiras o tiras de un dedo, se amplía el espacio dentro de la cápsula articular y cae la presión interna. Ese cambio provoca que los gases disueltos en el líquido sinovial —principalmente nitrógeno— se agrupen formando una burbuja.
Este proceso, que puede sonar más violento de lo que es, ha sido confirmado en estudios por resonancia magnética y ultrasonido. Tras el chasquido, se necesitan unos 20 minutos para que los gases se disuelvan otra vez. Por eso no puedes volver a crujir el mismo dedo justo después. No hay pruebas de que este sonido implique rotura, fricción o desgaste interno.
¿Qué es la tribonucleación y por qué no causa daños?
El término que describe cómo se forma la burbuja al separar dos superficies en un líquido se denomina tribonucleación. Es un proceso completamente normal en las articulaciones. Ocurre cuando los huesos se separan de forma rápida, creando un vacío que hace que los gases se agrupen en una burbuja. Ese es el “crack”.
Estudios de imagen han mostrado que este fenómeno no deja alteraciones visibles en el cartílago ni en los ligamentos. Tampoco se asocia con inflamación ni con pérdida de movilidad. Se considera una respuesta fisiológica más que un signo de desgaste o lesión. En personas sanas, crujirse los dedos es solo eso: un sonido sin consecuencias.
Crujirse los dedos todos los días, ¿tiene efectos a largo plazo?
Crujirse los dedos a diario no causa artritis ni desgaste articular, pero conviene hacerlo con moderación. Los estudios más amplios no han encontrado relación entre este hábito y la aparición de artrosis o lesiones. Aun así, los especialistas recomiendan no forzar las articulaciones de forma repetida o violenta, sobre todo si aparece dolor o inflamación.
Aunque este gesto parece inocuo, la investigación médica ha analizado durante décadas si tiene alguna consecuencia. Los resultados son consistentes: la estructura de las articulaciones de las manos es la misma en quienes se las crujen y en quienes no lo hacen. Sin embargo, algunos estudios apuntan a ligeras diferencias funcionales en quienes lo practican con mucha frecuencia.
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¿Puede causar artritis o artrosis?
No hay evidencia científica de que crujirse los dedos cause artritis ni artrosis. El famoso experimento del médico Donald L. Unger —que durante más de 50 años se crujió solo una mano— demostró que ambas permanecieron iguales. Su caso es una referencia clásica porque se ha replicado después con grupos más amplios de pacientes y los resultados coinciden. Estudios posteriores, como los publicados en el Annals of the Rheumatic Diseases y revisiones de la Johns Hopkins Arthritis Center, confirman que el riesgo de artritis es el mismo en crujidores y no crujidores. Además, el Manual MSD señala que la edad, la genética o el sobreuso son factores mucho más relevantes en la aparición de enfermedades articulares.
¿Puede afectar la fuerza o causar inflamación?
Algunos estudios describen leves cambios en la fuerza de agarre o hinchazón en quienes se crujen los dedos de forma habitual. Estas diferencias son pequeñas y no limitan la movilidad ni la funcionalidad de la mano. En la mayoría de los casos, no se perciben síntomas ni molestias.
Las investigaciones más recientes, como la publicada en el Journal of the American Board of Family Medicine, muestran que el cartílago puede engrosarse ligeramente en las personas que crujen sus articulaciones con frecuencia. Los expertos lo interpretan como una adaptación al movimiento repetitivo, no como una señal de daño. En todo caso, el consenso médico es claro: los efectos, si existen, son leves y no incapacitantes.
¿Hay riesgo de lesiones si se hace con fuerza?
Forzar demasiado los dedos sí puede provocar pequeñas lesiones, aunque es raro. En casos aislados se han registrado dislocaciones o daños tendinosos por movimientos bruscos, sobre todo cuando se empuja la articulación con excesiva intensidad o se intenta “hacer sonar” sin necesidad.
También se han descrito lesiones cutáneas llamadas “knuckle pads” en personas que lo hacen de forma compulsiva. No son frecuentes, pero reflejan lo que los médicos recomiendan: crujirse los dedos no es peligroso si se hace suavemente, sin esfuerzo y sin convertirlo en una manía.
Qué opinan los médicos sobre el hábito de crujirse los dedos
Los médicos coinciden en que crujirse los dedos no es perjudicial si no causa dolor, inflamación ni rigidez. La mayoría de las guías clínicas consideran este hábito inocuo, siempre que no se realice de forma compulsiva o con fuerza excesiva. Aun así, recomiendan prestar atención a los síntomas y moderar la frecuencia.
La visión médica se ha ido aclarando con los años. Antes se pensaba que el chasquido podía derivar en artritis, pero los estudios han desmentido esa creencia. Hoy se considera una práctica segura dentro de los límites de la normalidad, sin necesidad de tratamiento ni restricción, salvo si aparecen molestias.
¿Cuándo es un hábito inofensivo?
Si no hay dolor ni inflamación, crujirse los dedos no requiere tratamiento. El Manual MSD aclara que los ruidos articulares son frecuentes en personas sanas y, por sí solos, no implican daño ni enfermedad.
El Mayo Clinic News Network coincide en que este hábito es seguro si no causa molestias. El Dr. Sanj Kakar, cirujano de mano de la institución, explica que incluso él lo hace de vez en cuando y que “si no duele, no hay daño”. Esta postura coincide con la de múltiples especialistas en reumatología y ortopedia.
¿Cuándo conviene consultar con un profesional?
Conviene acudir al médico cuando crujirse los dedos provoca dolor, hinchazón o pérdida de movilidad. Estos síntomas pueden indicar un problema distinto al propio chasquido, como una inflamación tendinosa o un desgaste articular previo.
En esos casos, los profesionales recomiendan una valoración clínica para descartar lesiones o enfermedades asociadas. Si se acompaña de rigidez matutina o inflamación persistente, puede ser señal de artritis o de sobrecarga en la articulación.
¿Qué recomiendan los expertos?
Los expertos sugieren practicar este gesto con moderación y suavidad. La Johns Hopkins Arthritis Center señala que, aunque no existe riesgo comprobado, no conviene convertirlo en un tic o hacerlo por nerviosismo constante. La precaución se centra en evitar movimientos bruscos o compulsivos que puedan sobrecargar los ligamentos.
Algunos médicos también aconsejan tener en cuenta el entorno social: para muchas personas, el ruido es molesto. En ese sentido, se trata más de una cuestión de cortesía que de salud. Si el hábito no genera dolor ni incomodidad física, no hay motivo para preocuparse.
Lo que puedes tener en cuenta si te crujes los dedos por costumbre
Crujirse los dedos no es peligroso, pero hacerlo con frecuencia o de forma brusca puede causar molestias leves. La evidencia médica muestra que no hay relación con la artritis ni con el desgaste articular, aunque sí pueden aparecer pequeñas tensiones si se convierte en una costumbre repetitiva. La moderación es la mejor forma de mantener las articulaciones en buen estado.
Si este gesto se ha vuelto automático o lo haces para aliviar el estrés, intenta ser consciente de cuándo y por qué lo haces. Cambiar el foco hacia estiramientos suaves o movimientos de relajación puede ayudar a liberar tensión sin forzar las manos.
Conviene prestar atención si notas dolor, rigidez o inflamación después de crujir los dedos. En esos casos, lo recomendable es consultar con un profesional para descartar lesiones o sobrecargas. En la mayoría de las personas, no se encuentra ningún daño: se trata solo de un hábito sin consecuencias para la salud.
Mantener las manos activas, moverlas con regularidad y realizar ejercicios suaves de movilidad es suficiente para cuidar tus articulaciones. Si el hábito no duele ni limita tus movimientos, puedes estar tranquilo: crujirte los dedos no te va a causar daño.
Referencias:
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